
Hace tiempo que no escribo una reseña, así que supongo que es bueno que este sea un libro sencillo.
He descubierto que varios de mis libros favoritos son así: sencillos, que no intentan abarcar mucho, pero que logran ahondar en el o los temas que eligen de una manera muy efectiva, y también conmovedora.
He descubierto que varios de mis libros favoritos son así: sencillos, que no intentan abarcar mucho, pero que logran ahondar en el o los temas que eligen de una manera muy efectiva, y también conmovedora.
Barnaby Brocket nació en una familia completamente "normal". Uso las comillas porque, y esta es una pregunta que surge más adelante en el libro, ¿de verdad es normal querer ser tan normal todo el tiempo? Para los padres de Barnaby no había nada más maravilloso que no destacar entre el resto de ninguna manera. Sus hermanos, Henry y Melanie, tenían más imaginación, sin embargo, tampoco resaltaban mucho entre el común de las personas. Y lo poco que lo hacían, quedaba opacado por su hermanito flotante, Barnaby.
La vida familiar de Barnaby era completamente tediosa, tanto así que demoré mucho más leyendo el primer tercio del libro, que hablaba de esta, que los otros dos, que exploran temas y personajes mucho más entretenidos, aunque no les voy a decir por qué. Sus padres querían que dejara de flotar mientras que él mismo no estaba seguro de querer hacerlo, y si estaba seguro de no poder hacerlo. John Boyne logra transmitir el aburrimiento y la impotencia que sentía Barnaby al estar con su familia a la perfección, y a la vez logra un relato entretenido y adorable. SIn embargo, no estaba segura de querer leer un libro completo sobre las desgracias de un niño oprimido por sus padres. Menos mal que seguí leyendo, porque después se pone muchísimo mejor.
Después de el incidente que marca el antes y el después en el libro, vemos como Barnaby recorre muchos lugares del mundo, aprendiendo cosas interesantes de todas las personas con las que se cruza, y a la vez enseñándoles un par él mismo. Los personajes son presentados de una forma sencilla, en parte por el tipo de historia que es y el público al que está dirigida, sin embargo son diversos y muy originales. La forma en la que están conectados unos con los otros es simplemente genial: Ethel y Marjorie, a pareja de ancianas dueñas de una plantacion de café; Daniel Pruitt, el limpiador de vidrios; Vicente, el dueño de la galería de arte; Charles Etheridge, el crítico de arte; el despreciable Captán Hoseason y los variados integrantes de "Mounstruosidad", Stanley Grout, el peculiar anciano y hasta un grupo de astronautas de nacionalidades varias. El reparto de personajes debe ser un reflejo fiel de la gran imaginación de John Boyne.
Me gusta el papel que se le da a la familia en general en este libro, y el como Barnaby, en su inocencia infantil, creía que la familia es todo lo que se tiene. Me encanta como es representada la fé que él, en el fondo, le tiene a su familia, y un detalle que me pareció encantador es cuando se da a entender Charles Etheridge, un crítico de arte con cicatrices de quemaduras que Barnaby conoce en su viaje, llama a su familia después de haber estado (con razón) peleado con ellos después de muchos años.
Por detalles como este, podría decir que un elemento importante de este libro es el perdón. Barnaby encarna completamente esta virtud, mientras que otros personajes lo hacen a distintos niveles, hasta llegar a los padres de Barnaby, que encarnan el egoísmo. Es por eso que, finalmente, estoy más que satisfecha con el final de la historia, y no la hubiera terminado de ninguna otra manera.
Por supuesto que el libro no ha sido perfecto. Sé de varios detalles que me han molestado un poquito (como el hombre que había luchado en las dos guerras mundiales pero que seguía vivo) y ciertas situaciones eran muy estereotipadas. También, el personaje de Barnaby era bastante plano para ser el protagonista, y se desenvolvía muy bien solo para tener ocho años, aunque esto no impidió que le tomara mucho cariño, sobretod hacia el final del libro.
En conclusión, es un libro que, a mis 21 años, me ha entretenido muchísimo y me ha dejado una sensación cálida, y sobretodo, ganas de aprender de todo aquel que sea diferente a mi. Como dice The Bookseller: "Esta novela es un canto a la diferencia". No podría estar más de acuerdo.