domingo, 11 de diciembre de 2016

El Increíble Caso De Barnaby Brocket (Reseña en español)


Hace tiempo que no escribo una reseña, así que supongo que es bueno que este sea un libro sencillo.

He descubierto que varios de mis libros favoritos son así: sencillos, que no intentan abarcar mucho, pero que logran ahondar en el o los temas que eligen de una manera muy efectiva, y también conmovedora.

Barnaby Brocket nació en una familia completamente "normal". Uso las comillas porque, y esta es una pregunta que surge más adelante en el libro, ¿de verdad es normal querer ser tan normal todo el tiempo? Para los padres de Barnaby no había nada más maravilloso que no destacar entre el resto de ninguna manera. Sus hermanos, Henry y Melanie, tenían más imaginación, sin embargo, tampoco resaltaban mucho entre el común de las personas. Y lo poco que lo hacían, quedaba opacado por su hermanito flotante, Barnaby. 


La vida familiar de Barnaby era completamente tediosa, tanto así que demoré mucho más leyendo el primer tercio del libro, que hablaba de esta, que los otros dos, que exploran temas y personajes mucho más entretenidos, aunque no les voy a decir por qué. Sus padres querían que dejara de flotar mientras que él mismo no estaba seguro de querer hacerlo, y si estaba seguro de no poder hacerlo. John Boyne logra transmitir el aburrimiento y la impotencia que sentía Barnaby al estar con su familia a la perfección, y a la vez logra un relato entretenido y adorable. SIn embargo, no estaba segura de querer leer un libro completo sobre las desgracias de un niño oprimido por sus padres. Menos mal que seguí leyendo, porque después se pone muchísimo mejor.

 Después de el incidente que marca el antes y el después en el libro, vemos como Barnaby recorre muchos lugares del mundo, aprendiendo cosas interesantes de todas las personas con las que se cruza, y a la vez enseñándoles un par él mismo. Los personajes son presentados de una forma sencilla, en parte por el tipo de historia que es y el público al que está dirigida, sin embargo son diversos y muy originales. La forma en la que están conectados unos con los otros es simplemente genial: Ethel y Marjorie, a pareja de ancianas dueñas de una plantacion de café; Daniel Pruitt, el limpiador de vidrios; Vicente, el dueño de la galería de arte; Charles Etheridge, el crítico de arte; el despreciable Captán Hoseason y los variados integrantes de "Mounstruosidad", Stanley Grout, el peculiar anciano y hasta un grupo de astronautas de nacionalidades varias. El reparto de personajes debe ser un reflejo fiel de la gran imaginación de John Boyne.

 Me gusta el papel que se le da a la familia en general en este libro, y el como Barnaby, en su inocencia infantil, creía que la familia es todo lo que se tiene. Me encanta como es representada la fé que él, en el fondo, le tiene a su familia, y un detalle que me pareció encantador es cuando se da a entender Charles Etheridge, un crítico de arte con cicatrices de quemaduras que Barnaby conoce en su viaje, llama a su familia después de haber estado (con razón) peleado con ellos después de muchos años. 


Por detalles como este, podría decir que un elemento importante de este libro es el perdón. Barnaby encarna completamente esta virtud, mientras que otros personajes lo hacen a distintos niveles, hasta llegar a los padres de Barnaby, que encarnan el egoísmo. Es por eso que, finalmente, estoy más que satisfecha con el final de la historia, y no la hubiera terminado de ninguna otra manera.

Por supuesto que el libro no ha sido perfecto. Sé de varios detalles que me han molestado un poquito (como el hombre que había luchado en las dos guerras mundiales pero que seguía vivo) y ciertas situaciones eran muy estereotipadas. También, el personaje de Barnaby era bastante plano para ser el protagonista, y se desenvolvía muy bien solo para tener ocho años, aunque esto no impidió que le tomara mucho cariño, sobretod hacia el final del libro.

En conclusión, es un libro que, a mis 21 años, me ha entretenido muchísimo y me ha dejado una sensación cálida, y sobretodo, ganas de aprender de todo aquel que sea diferente a mi. Como dice The Bookseller: "Esta novela es un canto a la diferencia". No podría estar más de acuerdo.


4.0 Estrellas


viernes, 1 de julio de 2016

The Lightning Thief (English Review)

Now that was a fun ride.


I don’t really know how to start this review. I actually never quite   know how to do it but this time I really don’t know. I mean, so much happened in this book… now I’m thinking that could be a good kick-off.

SO MUCH happened in this book.

And all of it was so well crafted and near perfect.

I mean, I had a hard time taking the story seriously through the first chapter or so. For a while, it even got me thinking the world Rick Riordan created wouldn’t get me hooked after all, it was so childish…

Boy, was I WRONG.
Midway through the second chapter, I knew I wouldn’t be able to stop reading until the end. And it was mainly because, after only two short chapters, I was already attached to the main character, Percy Jackson.

Percy is not only a loveable and interesting character, but he’s such a good narrator that I even found him to be relatable, even though I couldn’t be less like him. Okay, sometimes he came off as unrealistically brave… but as I do with most of my favorite literary characters, I psychoanalyzed the kid… sort of… okay no, but I came to the conclusion that, since he felt so miserable and isolated leading his old life, he might’ve had an easier time adapting to his new one than many. Anyway, his character didn’t feel forced and that’s what’s important. A good percentage of a good book is a good protagonist, and Rick Riordan got that better than right.

Other than Percy, the only other character I really loved was Annabeth (duh!), but I think that might be due to my not knowing the rest of the characters as well yet. And Grover… well, he gave me some really Ron Weasley vibes (though not in such a loveable way) and sometimes he made me face-palm myself really bad… in spite of that, I still felt sorry and happy for him at the end.

Also, fetus Percabeth is the most adorable thing ever.

Now on to the Gods. I mean, whoa. I’ve read books and thought “this must have taken a lot of research!” but this is a whole other level. Like, I knew next to nothing about Greek mythology before starting this book, and now I’ve learned a lot of things and I’m willing to do some research on it myself. On a sidenote, a friend of mine aced her university test on the Odissey without reading it because she’d read the whole PJ series. Absolutely brilliant, Rick Riordan.

I know this is a book meant for kids, so it’s not meant to be really scary, but it even had some really spooky descriptions, and I loved that. I actually wished there were more scary parts. But was really stood out were the action scenes and the interactions between the characters. The latter could be so funny and/or so touching and… I don’t know. Like, really, it surpassed my highest expectations and if I don’t give it the whole five stars, it’s because it lacked some secondary character-development or something, but that’s technical stuff and I swear, I enjoyed The Lightning Thief SO MUCH I don’t have the slightest idea how I made it through two weeks before being able to put my hands on The Sea of Monsters, I seriously don’t know.

  4.5/5 Stars


lunes, 21 de marzo de 2016

Día Mundial de la Poesía

A pesar de que en este preciso momento no tengo muy claro como voy a proceder, estoy clara en que debería avisarles una cosa antes de que vayan a leer el siguiente texto: esta será una entrada bastante improvisada. No sé si corta, no se si larga, solo sé que desordenada. Espero, sin embargo, que dicho desorden se traduzca en sus mentes como algo fresco, en lugar de exasperante.

Me encuentro sentada en una mesa de la biblioteca de mi facultad, mirando por la ventana el transcurrir del primer día del otoño en Chile. Mientras pienso en como podría ordenar aunque sea precariamente las ideas que quiero plasmar, veo pasar a las personas, en su mayoría estudiantes, quienes lucen con orgullo sus colores exteriores; la ropa que han elegido para ponerse esta mañana, los diferentes tonos de sus pieles, algún peinado o color de pelo llamativo que los hace inconfundibles entre la masa. Y es orgullosamente que deberían exhibir estos colores, ya que después de todo, son estos los que agracian la vista, que es la mejor ventana que tenemos los seres humanos para conectar la verdad que hay afuera con la verdad que llevamos dentro. Por ella pasa un flujo constante, pues la realidad que vemos pasar frente a nuestros ojos va influyendo, ya sea poco a poco o de golpe, en nuestra propia realidad, igual que esta última influye de una forma impresionante en todo lo que, creemos, estamos observando objetivamente. Los colores exteriores se mezclan con nuestros colores interiores.

Al observar detenidamente a cada persona, podemos ver atisbos de sus colores interiores, ya sea que dicha persona quiera mostrarlos o no. Se comportan como los reflejos de una tela tornasolada, dependen de la luz y del ángulo en que esta los alcance, así que el que se vean como son en realidad recae más en quién busque verlos que en quién busque proyectarlos. Se pueden percibir en la manera de caminar, de sonreír, de llorar, de mirar a los ojos. Pueden aparecer un segundo y luego desaparecer para siempre.



¿Recuerdan que antes dije que el sentido de la vista es la mejor ventana que tenemos para conectar las dos realidades que existen para cada quien en este mundo? Pues resulta que, como esta no está fija en un lugar, lo que podemos observar a través de ella está cambiando todo el tiempo. Es un hecho que no volveremos a ser testigo de exactamente la misma vista dos veces en la vida. Y si uno se pone a pensarlo, esto es algo triste, si, pero también es algo maravilloso. El mirar por esta misma ventana de mi facultad puede causarme diferentes emociones en distintas ocasiones; este mismo estacionamiento, y los edificios, pasto y árboles que lo rodean, pueden ocasionar una revolución en mis colores y crear una obra de arte abstracta, o muchas, dentro de mi.

Hay vistas en la vida que no se pueden elegir si se ven o no. A veces ciertas vistas que les tocan a ciertas personas dejan manchas indelebles en todo lo que verá y lo que sentirá en su vida. También hay veces en las que nuestra visión se nubla, nuestro interior se revuelve, y al cerrar los ojos nos damos cuenta de que nunca podremos terminar de conocer nuestra realidad interna, nunca veremos el espectro completo de nuestros colores. Y si nunca podremos hacer eso ¿cómo esperamos conocer alguna vez los colores de quienes nos rodean, de nuestros seres queridos? ¿Cómo sabremos que es lo que les falta en su visión, y que es lo que nos falta a nosotros? ¿Cómo podremos complementarnos?

No voy a mentirles; en mi opinión, hay muchas formas de lograr estos objetivos. Algunas funcionan para ciertas personas mientras que para otras no; algunas son más eficientes que otras. Pero hay una forma de abarcar estos problemas que, entre su desorden y sus vueltas, es magníficamente directa. Es el camino demarcado por luces y sombras, por manchas que no se borrarán jamás y por reflejos que no siempre brillan. Nace en nuestro interior y, como las raíces de un árbol, va rompiendo nuestra cáscara y se va abriendo paso hacia el exterior, hacia el papel, hacia la voz. Se llama poesía, y es, sobre todas las cosas, un derroche de colores. Los que son nuestros, los que quisiéramos que fueran nuestros, y los que nunca hemos visto. Son los que algunos buscan y los que otros evitan, porque temen que los puedan encontrar.

La poesía es lo que nos hace darnos cuenta de que el idioma de los colores y el de las palabras son los dos opuestos del mundo, pero a la vez no son muy diferentes, porque no existe una traducción incorrecta, ni una acertada. Solo existen los matices, las frases, las tonalidades, las entonaciones. Solo existe todo eso en nuestro interior, que fluye, y que bulle hasta producir una explosión de nosotros mismos, de lo que somos en ese momento. Y cuando hacemos un retrato de esa explosión y lo pintamos con palabras, creamos un poema, en  el que podemos ver plasmados los que fueron, aunque fuera por un breve instante, los colores interiores de quién lo escribió, de quién nos lo mostró, de la persona a quién se lo queremos dedicar, y de nosotros mismos.

Les deseo que su día y sus vidas se llenen de poesía, y que un día, cuando ya no haya más que hacer, puedan encontrar en su interior un espectro de colores más amplio que el arcoiris.



miércoles, 17 de febrero de 2016

Lectura Actual: Los Elegidos

"Los Elegidos" de Marianne Curley es la primera lectura que les compartiré en el blog, y es, en realidad una re-lectura.




La primera vez que la extrañísima portada de este libro (que ahora lo admito, es un poco fea) llamó mi atención, fue en una feria del libro en Caracas, creo que en el 2006. Yo tenía once años y la cruel y dura espera por "Harry Potter y el Misterio del Príncipe" en español me estaba consumiendo. Tenía que distraerme con algo. Y este libro, la primera parte de una trilogía, apareció ante mí. ¿Qué iba a hacer?

Me acuerdo de varias cosas de la lectura de este libro: que fue rápida y la disfruté; que shippeaba bastante a dos de los protagonistas (porque yo shippeaba antes de saber que era shippear), y sobretodo, me acuerdo de la ABSOLUTA INDIGNACIÓN que sentí cuando, después de buscar en casi todas las librerías de la ciudad, no encontré la segunda parte de la trilogía, "La Oscuridad". Y eso siguió así por muchos años... hasta el año pasado, cuando lo conseguí en una librería Antártica de la ciudad de Concepción, en Chile.

Mi yo de once años saltó tan fuerte que casi impulsa a mi yo de 20 a hacer lo mismo. Pero el problema era ¿dónde estaba mi copia de "Los Elegidos"? Pues les cuento que después de rebuscar, excavar y sumergirme entre una montaña de cosas, al fin apareció en casa de mi abuela.

Sé que siempre consideré que este libro estaba infravalorado (al menos desde que conocí el significado de esa palabra) y ahora voy a tener la oportunidad de comprobarlo o cambiar mi opinión, pero sobretodo, de disfrutarlo otra vez, y a su continuación. Ojalá pronto haya acabado la trilogía completa, y decirles (escribirles) lo que piense :)